miércoles, 5 de octubre de 2011

Descuidos.


-Cuando ya no este me van a extrañar.
-Pero si ya te olvidaron, nunca van a extrañarte.
-Tienes razón. Y si es así ya no puedo hacer nada.
-Hay mejores cosas que tú, tal vez.
-Probablemente.
-No puedes echarte a morir por algo así.
-Claro que puedo. La gente lo hace todo el tiempo.
-Sí, pero tú no eres como el resto.
-Soy como el resto para los que se olvidan de mi, por algo me olvidan con tanta facilidad. Es lógico y humano.
-¿Crees que realmente te olvidaron?
-¿Crees que realmente me recuerdan?
-Lo dudo.
-¿Cómo puedes estar tan seguro de eso?
-Actitudes.
-¿Actitudes?
-Sí, actitudes. Como no saludar, por ejemplo. Como... ya sabes... olvidar que alguna vez fui importante para ellos.
-¿Y para ella?
-Para ellos, para ella... Todos son lo mismo a final de cuentas. Al final del camino se olvidarán de ti también, igual que me sucede a mi.
-No puedes saber con tanta certeza que es así. No te lo han dicho. Y, hasta donde sé no puedes leer la mente.
-Nadie quiere poder leer la mente, amigo mío. Hay cosas de las que es mejor no enterarse jamás.
-Pero nadie te ha dicho que se olvidó de ti.
-Volvemos al punto de las actitudes. Nadie viene a decirte que ya te olvidó, que ya no te necesita más. Es más bien como un sentimiento. Una sensación extraña de que las cosas no son como debieran ser, que no son como antes, cuando sí te recordaban, cuando sí te extrañaban. Patrañas.
-No digas eso. Que te hayan olvidado no significa que todo lo que antes te dijeron fuese una mentira. Además... tal vez... Tal vez es tu culpa también.
-¡¿Mía?!
-Pues claro. Quizá es tu culpa también. Quizá dejaste que te olvidaran. Quizá tus actitudes hicieron que pensaran que era mejor olvidarte.
-¡Eso sí debieron decírmelo a la cara! Que me equivoqué, como cualquier ser humano. Pero... Olvidarme! Y hacer como que todo sigue igual!
-Nadie quiere decir ese tipo de cosas.
-Pero debería. Así dejaría de perder mi tiempo echándome a morir por algo que nunca tuvo remedio ni solución alguna.
-No siempre fue así.
-Circunstancias.
-....
-Pero las circunstancias son pasajeras. La constancia y el compromiso son lo que realmente queda, lo que vale.
-¿Y si nunca hubo un compromiso verdadero?
-Entonces, mejor no haber empezado nada. Así yo no habría perdido mi tiempo con ellos. Todo para que luego me olvidaran de tan vil manera.
-Aún no sabes si es así.
-No lo sé, lo siento. Lo presiento. Lo intuyo.
-¿Habrías optado por no perder tu tiempo con ellos a pesar de los agradables momentos en que disfrutaste de su compañía?
-¿Y para qué? ¿Para que luego vengan y se olviden de mí? ¿Para que sacaran provecho de mi persona y luego me desecharan como cualquier cosa?
-Pero no puedes negar que disfrutaste también.
-Disfruté, sí. Pero mírame ahora. Reducido a un estropajo humano por su desconsideración. Quizá de haber sabido que todo terminaría así hubiese preferido no mezclarme con ellos.
-De haber sabido... Si supiéramos todo lo que va a suceder la vida no sería divertida.
-Yo no sabía que todo terminaría así y mi vida no está siendo divertida ahora mismo.
-No seas tan dramático, hombre. Por cada uno de los que te olvidó habrá alguien más adelante a quien conocerás.
-Y será un círculo vicioso. Todos te olvidan. Siempre.
-No puedes vivir pensando así. Siempre habrá, tarde o temprano, quien llene tu alma otra vez.
-No después de ellos. Ponte en mi lugar. Piensa como yo. Será difícil que alguien ocupe su lugar. Debo sanar mi alma antes de regalársela a alguien más.
-Será difícil, mas no imposible, amigo mío. Mientras unos te olvidan, otros te recuerdan. Mientras algunos te quitan su cariño, hay muchos dispuestos a entregarte el suyo. Lo que sucede es que la gente se considera demasiado especial como para ser olvidada. A veces pecamos de soberbia.
-No se trata de soberbia. Solo se trata de tristeza, porque no quiero otros "ellos". Quiero a esos "ellos", los que me olvidaron.
-No te apresures, aún no sabemos nada en concreto.
-Lo único concreto es que soy un estropajo humano ahora.
-¿Y si te olvidaron por un tiempo? Tal vez se acuerden de ti en unos días más y telefoneen para saber cómo estás.
-Si al menos fingieran que me recuerdan aún... O al menos pudieran decirme que ya no les sirvo más... No perdería mi tiempo pensando en ellos, sufriendo...
-Eres demasiado hormonal para ser hombre.
-Y tú eres demasiado racional para ser producto de mi imaginación.
-Iré por algo de té caliente, descansa.
-Tráeme el cuchillo...
-Lo afilaré un poco antes de usarlo. Tranquilo, no vas a recordarlos a ellos nunca más, pero ellos te recordarán toda su vida...

No hay comentarios:

Publicar un comentario