miércoles, 19 de agosto de 2015

Para siempre

Estábamos destinados al fracaso
Incluso antes de comenzar
No soy tuyo y no eres mía
Aun así, no podemos ser de nadie
Porque nos pertenecemos
Somos un extraño bucle de acontecimientos
El ir y venir de algo sin principio ni fin
Como un círculo vicioso infinito
Al que ninguno quiere poner final
Porque somos masoquistas
Yo, de la curva de tus caderas
Y de tus comentarios sin sentido
Tú, de mis besos furtivos
Y de la forma en que te miro a los ojos
Ensimismado y desvalido
Como preso de ti
Pero tan lejano a la vez
Eres un mar de emociones
Que bullen en mí
Me confunden
Me hacen débil
Me torturan

~o~o~o~o~

Estábamos destinados al fracaso
Incluso antes de comenzar
No soy tuya y no eres mío
Porque tú no eres de nadie
Y de todos a la vez
Quieres algo que no puedo darte
Y quiero algo que no me puedes entregar
Pero aquí estamos
Como encadenados
Cumpliendo condena
Por errores pasados
Demostrándonos el uno al otro
Que podemos ser diferentes
Pero sin cambiar a la vez
Con miedo de sentir
De ser vulnerables
Dependientes
De ser nosotros mismos

~o~o~o~o~o~

Mujer, no sabes cómo te siento
Extraño tus manos recorriendo mi espalda
Después de hacer el amor
La forma en que me susurras al oído
Todos tus miedos
La manera en que entornas los ojos
Cuando estás molesta
Tus arrebatos y tus manías
Esas risas distraídas
Y tu mirada perdida al leer

~o~o~o~o~o~

Amor mío, no sabes cómo te siento
Extraño tus manos recorriendo mi cintura
Al hacer el amor
La forma en que me susurras al oído
Todas tus fantasías
La manera en que frunces los labios
Cuando estás triste
Tus desconciertos y tus silencios
Esa sonrisa coqueta
Y tu mirada de concentración al cocinar

~o~o~o~o~o~o~

Tengo miedo de quererte
De amarrarme a ti
De perderme
Y no ser yo nunca más
Tengo miedo
De hacerme adicto a ti
De encadenarme
Y consumirme en la rutina
De saber que eres tú
Con quien quiero despertar cada mañana
Si supiera que estarás ahí para siempre
Ya no buscaría más
Pero para siempre es mucho tiempo
Y me faltaría tiempo para vivir

~o~o~o~o~o~o~

Tengo miedo de quererte
De amarrarte a mí
De perdernos
Y que ya ninguno sea lo que era
Tengo miedo
Porque soy adicta a ti
A tus cadenas invisibles
A la rutina que nos creamos
A la certeza de que eres tú
Con quien quiero despertar cada mañana
Si supiera que un día volverás
Te esperaría para siempre
Pero para siempre es mucho tiempo
Y se me iría la vida esperando algo que no llega
Y se me iría la vida viviendo sin vivir

~o~o~o~o~o~o~

Te amo más que a todas las mujeres
Que conocí antes de ti
Eres más de lo que esperé
Más de lo que quise
Y más de lo que busqué
Eres el todo y la nada
Un complemento perfecto
Para mi imperfección
Pero ya es tarde para mí
Para los dos
Para tener un “para siempre”

~o~o~o~o~o~o~

Te amo más que a todos los hombres
Que conocí antes de ti
Eres más de lo que nunca encontré
Más de lo que pedí
Y más de lo que deseé
Eres el todo y la nada
La cura perfecta
Para esta locura mía
Pero ya es tarde para ti
Para los dos
Nunca existió un “para siempre”

miércoles, 20 de mayo de 2015

Una vez por semana

Quería llorar, correr, saltar, arrancarse el cabello, morir y resucitar al mismo tiempo. Pero decidió escribir. Fluir, como solo ella sabía hacerlo. Porque las ideas se agolpaban en su mente y le machacaban el corazón, haciendo temblar sus dedos al taladrar cada palabra. Tanto que decir y nadie que pudiera oírla. Se estaba volviendo loca, poco a poco, de amor, desesperanza, deseo, angustia, todo a la vez y vuelta a empezar. Necesitaba sus besos, esos besos sigilosos que jugaban a quererla, haciéndole creer en la infinidad, robándole el aliento. Necesitaba ese entrecejo tan serio y fruncido al concentrarse en algo, su sonrisa traviesa invitándole a algo más. Quería esas manos decididas que le tomaban por sorpresa y le sacaban carcajadas. Quería ser el motivo de sus risas distendidas y de sus suspiros al dormir. Quería, secretamente, saber que él pensaba en ella al menos una vez al día, que tal vez la recordaba de vez en cuando y sonreía al hacerlo. Necesitaba algo, un trozo de madera al que aferrarse en el naufragio de su insania. Un simple gesto, una mirada cálida, una palabra dicha en el momento exacto. Pero nada. No existían nada más que los buenos momentos, las conversaciones ligeras y el placer que ambos sabían que podían entregarse mutuamente. Era un círculo vicioso y trillado de circunstancias convertidas en oportunidades de llenar el vacío que albergaban sus corazones, instantes rotos de una promesa implícita que nunca llegaría a cumplirse, como si el final fuera inexorable y absoluto, de un momento a otro. Como si un simple gesto, una mirada de más, una palabra dicha en el momento incorrecto, pudieran desmoronar su torre de naipes con la ligereza de un soplido. Así estaba, presa de un sentimiento que no podía explicar, que no podía controlar ni detener. Y los días avanzaban. Y pasaron semanas. Y luego meses. Y nada cambió jamás, excepto los latidos de su corazón, que se desbordaba extasiado cada vez que sentía el calor de su piel, abrasándole el alma con fuego vivo, quemando en ella las esperanzas de un amor muerto antes de nacer. Pero no podía dejarlo, necesitaba al menos su cercana lejanía, esos besos viles que no sabía cómo interpretar. Mas no le importaba, porque el miedo es fuerte, se encarna y crece. El miedo a no tener más su cuerpo, a perder esos instantes de cuasi complicidad, de falsa compenetración, de susurros al oído. Porque en la cama él era suyo y ella de él, pero las luces del alba traían consigo rayos de realidad. Y es que ella seguía siendo de él cada día del mes, pero él era suyo solo una vez por semana.

sábado, 28 de marzo de 2015

Casual

La frase graciosa
Un encuentro fortuito
Mis labios llamando a los tuyos
Siempre en secreto
Los nervios imprudentes
La amistad incipiente
Juegos de palabras
Indirectas directas
Comida, cine, teatro
Sexo, pasión, desenfreno
Todo en uno
Y uno en todo

Pareces sacada de mi mente
Una radiografía de mis sueños
La fotografía perfecta
En un mar de confusiones
Como el anhelo reprimido
De una melodía vieja
Tan sutil
Tan insuperable
Tan lejana
Inquebrantable
Solemne
Necesaria
Maldita

Me quitas las noches
Y enciendes mis días
Con esa risa desgarbada
Y esa mirada que no dice nada
Me dejas en velo
Soy un títere de tu juego
Soy el perdedor inevitable
De este encuentro lascivo
Quise recrearme en tus caderas
Y terminé regocijándome en tus ojos
Quise jugar a ser libre
Espontáneo
Como tus risas de mediodía
Pero terminé atado
Forzado a pensar en ti
Imaginando algo más
Presa del pesar que cargo en cada palabra
Del destino inevitable
De este encuentro fallido

Nada me confunde más
Nada me perturba más
Que tus besos furtivos
Jugando a quererme
Tus manos rodeando las mías
Al dormir a tu lado

En un segundo estás aquí
Y al siguiente te alejas
Dejando solo caos en mi mente
Casi recreándote en mi desconcierto
Por esa actitud tuya
Y esta esperanza mía
Que crece con ansia de ti
Y se alimenta cuando te miro
Pero vuelve a morir
Cada vez que nos decimos adiós
Cada vez que beso tus labios una última vez
Casi pidiendo permiso
Con la ilusión de otro día que no llega
La promesa rota de algo que callaré
El augurio asesino del único camino
El destino final de este juego vicioso
El origen fatal de un encuentro casual

Sé que entre esta absurda versión de mí
Y esa vertiginosa versión de ti
Hay algo
Un no sé qué
Un de cuando en cuando
Separado por lo invisible
Una pared intangible
De promesas que no se cumplirán
De días que no vendrán
Y de momentos como éste
Que jamás llegarán
A ningún puerto
A ningún lugar
Destinados a varar
En lo etéreo
De este acuerdo tácito
El convenio implícito
Que ambos firmamos
Cuando prometimos no prometer
Jugando con fuego
Uno de los dos se quemará primero
Y me declaro derrotado
Antes de perder
Porque ya ardes en mí
Desde el primer momento en que te vi